¿Qué son los fuegos artificiales?

Pues una definición bastante “libre” que yo daría sería esta: algo muy bonito y espectacular que dura poco tiempo y, una vez terminado, cada uno vuelve a hacer lo que estaba haciendo.

¿Eres de esos docentes que tienen esta sensación una vez terminado el ABP o Proyecto de turno? Esta es la razón de la metáfora utilizada para el título de este post.

Todo lo que vas a leer a continuación es totalmente opinable: puedes estar de acuerdo con todo, con casi todo, con nada o con casi nada…

Si me acompañas durante 10 minutos leyendo este artículo, te responderé a esta pregunta: ¿Por qué quiero reflexionar sobre los ABP hoy y ahora?

 

Voy a comenzar reconociéndote que este es (en parte) un artículo de desahogo personal o catarsis (que, según la RAE, es la “expulsión espontánea o provocada de sustancias nocivas al organismo”) porque empiezo a estar harto de que “me vendan la moto” con los ABP.

En este artículo me gustaría reflexionar sobre 2 cosas:

  1. lo que me cabrea de los ABP o Trabajos por Proyectos
  2. cómo se debe diseñar un ABP para que sea algo realmente útil y motivador para ti y para tus alumnos (porque la crítica, si no es constructiva, es mejor no hacerla…)

 

Ahora está de moda hacer todo por Proyectos porque tiene muchas ventajas: aumenta la implicación y la autonomía de los estudiantes, mejora las habilidades de trabajo en equipo, incrementa considerablemente la motivación, permite individualizar el aprendizaje, y detectar las fortalezas y puntos de mejora… Y todo esto es cierto.

En un artículo anterior hemos hablado de las ventajas que tiene en aprendizaje cooperativo (pincha AQUÍ si te interesa leerlo)

Pero no es menos cierto que, para trabajar por Proyectos, se necesitan unas habilidades, unas aptitudes (tanto en alumnos como en profesores), unas circunstancias y características concretas que no siempre se dan. Y este es, desde mi punto de vista, el talón de Aquiles de muchos de los proyectos que desarrollamos en los colegios. Nos ponemos a hacer un ABP porque nos lo mandan, está de moda, o simplemente porque “vende”, pero sin saber cómo se hace y lo que se necesita para que sea una actividad de aprendizaje exitosa.

Desde mi opinión, las “pegas” más habituales que nos encontramos cuando trabajamos por proyectos, o los errores que deberíamos evitar a la hora de plantearlos son:

  • nos vienen dados “desde arriba”, es decir, no son algo que surja de la reflexión del equipo docente que lo va a llevar a cabo y, como veremos más adelante, esto es algo previo y fundamental a la hora de planteárselos a los alumnos.
  • un problema común es que el ABP es un “añadido”, es decir, no me quita contenidos del curriculum de mi asignatura. Esto lleva a muchos profesores a verlo como una carga o una pérdida de tiempo.
  • ¿evaluamos el proceso o solo el resultado final? Sí, generalmente lo segundo y, personalmente, me parece que no compensa el tiempo que se emplea si, al final, solo evaluamos una maqueta, un vídeo, unos murales, o una exposición oral.
  • los profesores (y también los alumnos) no tienen formación para guiar u orientar un ABP, en mi opinión, por 2 motivos: porque nadie los ha formado para ello, y porque para trabajar por proyectos hay que manejar unas herramientas metodológicas previas: trabajo en equipo o cooperativo, enseñar a investigar, saber evaluar mediante rúbricas, guiar el trabajo del grupo mediante roles… Yo creo que el trabajo por proyectos o ABP ha de ser el culmen de la innovación educativa, no el punto de partida; hay mucho que cambiar en nuestra docencia y en nuestra manera de evaluar a los alumnos antes de ponerse a desarrollar un ABP.
  • ¡y ya es la “leche”  cuando se hace interdisciplinar! ¿te parece de sentido común meterte en un proyecto interdisciplinar sin antes haber trabajado por proyectos en tu asignatura? Primero tendré que dominar yo la técnica para luego poder unirme a otros profes y asignaturas, digo yo…

Voy viendo profesores que piensan que innovar es hacer algo distinto, pensando que por el mero hecho de que ese “algo” sea novedoso o diferente… eso ya es innovar; y no, innovar requiere reflexión previa, saber muy bien a dónde quieres llevar al alumnado y conseguir que aprenda de una manera mejor a como lo estaba haciendo con la metodología “antigua”. Hace tiempo escribí lo que para mí no es innovar (pincha AQUÍ para leerlo)

Como he dicho anteriormente, no quiero que esta reflexión tenga (solamente) un tono “destructivo”, sino que quiero aportar mi granito de arena exponiéndote los pasos que han de seguirse para realizar un buen ABP o Trabajo por Proyectos.

Pero para eso tendrás que esperar a la siguiente entrada de esta serie. En breve te lo cuento, pero antes de eso, te invito a que comentes esta entrada diciendo cuáles son, desde tu experiencia, los errores más habituales que se suelen cometer a la hora de plantear un ABP o Proyecto en nuestras aulas.

Muchas gracias por tu aportación.

 

 

5 Comments

  1. ELISA BELTRÁN Garcia 17 abril, 2018 en 7:19 pm

    Hola Pablo, la verdad es que estoy de acuerdo en todo lo que dices pero…ya sabes siempre hay un pero. Creo que gran parte del profesorado sigue acomodado en su “forma” de dar clase y es bastante reacio a este tipo de “mejoras” pues para mi si que lo son.
    En muchas ocasiones esa reflexión previa a la que te refieres no existe pues ni si quiera se ve la necesidad de cambio y creo que si que es labor de la dirección del centro (si cree en ello y están formados) animar a que poco a poco se vaya implantando nuevas metodologías en el aula.
    Creo que a veces hay que lanzarse, o lanzarles a la piscina, para que vean otras posibilidades mas allá de lo suyo.
    Que tal vez se cumpla el : “Regala un pescado a un hombre y le darás alimento para un día, enséñale a pescar y lo alimentarás para el resto de su vida”. — Proverbio Chino
    Es decir, a hacer se aprende haciendo y saliendo de la famosa zona de confort.
    Que previamente debe haber formación, de acuerdo, que hay que hacerlo “despacito” también, pero que como en muchas ocasiones no empujemos y/o forcemos un poco las cosas….la rutina o el “siempre lo he hecho así” (aunque los resultados no sean del todo aceptables) nos ganarán la partida.
    Un abrazo

    Reply
    1. Admin 17 abril, 2018 en 7:55 pm

      Elisa, estoy de acuerdo en que “a veces hay que lanzarse, o lanzarles a la piscina, para que vean otras posibilidades mas allá de lo suyo” Lo que creo que no se hace bien es que se lanza a los profesores a la piscina “sin flotador” y, claro, la gente se ahoga…
      Y luego, ya no quiere volver a “ponerse el bañador”… ni quiere volver a oir nada de Proyectos. Debemos “animar o lanzar” a la gente, pero con una formación básica sobre lo que tienen que hacer, un “cursillo de natación” previo. Veo muchos “ahogados” que ya no quieren volver a entrar en la piscina y creo que esto es algo que hay que tener en cuenta: una mala experiencia ¡es letal!
      Sinceramente creo que, si no formamos antes a los profesores con unos “básicos” sobre cómo elaborar un proyecto… es mejor esperar.
      Y, por último, un detalle de gran calado: el que propone el trabajo por proyectos (sea del equipo directivo o no) ha de saber ACOMPAÑAR y EVALUAR el proyecto realizado. Muchas veces lanzamos y hacemos un proyectos y al terminar… “ná de ná”: ni qué tal os ha ido, ni qué podemos mejorar para la próxima vez, ni agradecimiento por las horas invertidas por el profesorado…
      En la próxima entrada explicaré cómo creo que hay que plantear un ABP para evitar que ocurra todo esto que te he comentado.
      ¡Y muchas gracias por tu aportación!
      Un abrazo grande.

      Reply
  2. Elena aguirre 17 abril, 2018 en 7:54 pm

    Pues espero que sigas desahogándote de vez en cuando. Esta reflexión está llena de miga. Creo que el primer paso para innovar, personal y profesionalmente, es la evaluación/autoevaluación. Sin esa reflexión profunda de lo que se está haciendo, lo que no funciona o lo que tiene una necesidad que no está cubierta, surge la innovación. Y pocos dan este paso que estas dando con esta reflexión ( y con este blog) . Y ya no te digo profesores, imagino…esto de innovar, y las modas de metodologías de trabajo y demas, que también nos afectan en cualquier empresa, requiere esa reflexión, y las ganas y motivación de llevarse a cabo, pero no porque sí, porque está de moda, sino porque un equipo, un proyecto, un diseño… en este caso, una asignatura y un grupo de alumnos que la trabajan, pueden mejorar su proceso de aprendizaje con esa metodología en conjunto. Entiendo que estas metodologías han de ser parte de un proceso de atención a la diversidad, viéndolo como la posibilidad de trabajar el aprendizaje según las posibilidades y necesidades de cada alumno, y habrá veces que proceda aplicarlas y veces en las que no, y a algunos, o a todos, y con un profe sí y con otros no. Por qué un cole o un departamento ha de marcar qué metodologías se han de emplear si no se tiene esa visión particular del grupo y del alumno concreto en un momento determinado, para adaptarse a sus necesidades? … en fín… podría seguir…pero solo diré ánimo con este blog! Apunta maneras!

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    1. Admin 17 abril, 2018 en 8:03 pm

      ¡Elena, has dado en el clavo! REFLEXIÓN, esta es la clave para no ser esclavo de las “modas” innovadoras.
      Y solo con una reflexión previa sobre a dónde queremos ir y cómo queremos educar estaremos yendo hacia el buen camino de la innovación educativa.
      Muchas gracias por aportar tu visión; es enriquecedora.
      Un abrazo.

      Reply
  3. Rodiana 17 abril, 2018 en 8:14 pm

    Gracias … puntos muy interesantes.

    Reply

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